Así es el proceso del cultivo del arroz

De la tierra al plato hay mucho trecho. Y es que el cultivo del arroz, aunque sea el más extendido del planeta (en lo referido a alimentación) presenta una serie de complejidades que los convierten en un proceso laborioso.

La primera tarea será preparar el terreno con un trabajo de nivelación, para que la irrigación posterior sea uniforme. Una vez lista la tierra, se procede a la creación de canales y al sembrado. Para que una planta de arroz alcance su madurez, se necesitan de 3 a 6 meses, según la variedad y el lugar en el que se cultiva. Y el cuidado básico consiste en un importante aporte de agua (unos 5.000 litros para obtener un kilo de arroz) y la protección contra insectos.

Llegado el tiempo de cosecha, la primera operación que se lleva a cabo con el grano en bruto es la limpieza y el descascarillado. Con este proceso se elimina la cascarilla dura que protege al grano cuando esta en la espiga. Así se obtiene el arroz integral, rico en vitaminas del grupo B, minerales y fibra. Después se somete a un proceso por el cual se logra eliminar total o parcialmente la cutícula o salvado que recubre al grano y el germen, pero en ese momento se pierde también gran parte de vitaminas, minerales y fibra.

El germen desaparece totalmente con el último proceso, el pulido, con lo que se logra evitar que el arroz se enrancie mientras esté almacenado, pero se reduce notablemente su calidad nutritiva.

Existe un proceso más moderno, el vitaminado, que consiste en la impregnación de los granos de arroz de vitaminas mediante la inmersión de estos en una solución de ellas y secándolos a continuación. Esta es una de las razones por las que se debe evitar lavar los arroces antes de realizar cualquier receta, ya que se perderían las vitaminas hidrosolubles. Otra razón sería la perdida de almidón, necesario para dar el aspecto deseado a muchos platos. Al final de todos los procesos el arroz blanco ha perdido un 15% de su peso.

En algunos países asiáticos, como India y Pakistán, el arroz se ha sometido durante siglos a un proceso de vaporizado y posterior secado, para así facilitar el descascarillado. De ese modo, parte de las vitaminas y de los minerales del salvado pasan al grano de arroz, con lo que este se enriquece en dichos nutrientes. Desde que se conoce este efecto, hace décadas, el proceso de vaporización se está extendiendo cada vez más, sobre todo en arroces grano largo.

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Por último, se procede al envasado. La vida útil del arroz una vez tratado y almacenado es de aproximadamente entre 12 y 18 meses.


Siembra y Producción de Arroz Orgánico – TvAgro por Juan Gonzalo Angel


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El terreno debe nivelarse muy bien, con pendientes que no deben sobrepasar el uno por mil, e incluso es preferible nivelar a cero, lo que permite hacer tablas hasta de 15 ha.
Al final del invierno se realiza la labor de alzar con el arado de vertedera o con cultivador de ganchos. Con el fin de dejar el terreno lo suficientemente disgregado puede ser necesario dar dos pases dobles cruzados de escarificador. Según algunos agricultores, no conviene dar la labor de fangueo, porque en la siembra directa parece que se dificulta la nascencia, aunque se va imponiendo, como más práctico, en la mayoría de los casos, dar un ligero pase de fangueo. Este pase se da con tractor provisto de ruedas de jaula, sin dar solape entre las pasadas, como se hacía anteriormente.

5. SIEMBRA
Puede realizarse la siembra a voleo, a mano, con máquina o por avión. La siembra debe hacerse cuando el agua se encuentra clara y se hayan depositado los lodos en el fondo.
La cantidad de semilla empleada debe dar lugar a un cierto número de tallos/m2, después del ahijamiento, que sea el óptimo productivo para cada variedad, y que produzcan espigas que maduren lo más uniformemente posible. Para las variedades de panícula corta a densa y tallo más bien grueso el número de tallos/m2 más conveniente puede cifrarse en 250300 mientras que en variedades de panícula larga y abierta, de tallo fino, este número debe estar comprendido entre 300350 tallos/ m2.
El mayor número de tallos principales produce una mayor sensibilidad al encamado, pero asegura una maduración más homogénea de las espigas. Las variedades de mucho ahijamiento, como la Bahía, dan lugar a granos de maduración escalonada.
En todo caso siempre es aconsejable aumentar algo la dosis de semilla, especialmente en siembras tempranas y con variedades de gran ahijamiento.
La dosis media de siembra sería de 140180 kg de semilla por ha.
La siembra debe hacerse con el terreno inundado con unos 5 cm de altura. Inmediatamente después de la siembra, sin nacer el arroz, se suele aumentar el nivel de de agua a 10 ó 15 cm, lo que perjudica el desarrollo del Panicum. Esta subida del nivel le va mal al arroz, porque al nacer se ahíla, pudiendo incluso perderse parcelas enteras.
En la siembra del arroz, éste no se tapa nada. Las máquinas llevan tubos que pueden ir por encima del nivel del agua. Cuando la siembra se hace con avión, éste no debe volar muy alto, pues en dicho caso penetra demasiado la semilla y no nace. El avión debe sembrar cuando no hay viento.

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6. LABORES CULTURALES
Una vez implantado el cultivo, las labores a realizar se redicen al riego y a la aplicación de herbicidas y pesticidas en su caso.
En el riego hay que cuidar que el nivel del agua tenga la altura debida en relación con el desarrollo de la planta. En los primeros días, el nivel ha de ser alto, para proteger del frío a la plántula, entorpecer el desarrollo de las malas hierbas, impedir que el movimiento superficial del agua por el viento arranque a las jóvenes plantitas, aún no arraigadas, y si se usan determinados herbicidas, impedir su degradación.
Según la planta crece conviene rebajar estos niveles para permitir un mejor desarrollo y respiración de las hojas, que deben “puntear” por encima del agua.
Una vez implantado el cultivo se mantiene el nivel de agua con ligeras variaciones, siendo conveniente la renovación de la misma para conseguir la mejor oxigenación y temperatura.
Debe resaltarse la práctica de la seca, que tiene notable influencia en los resultados de la cosecha. La operación consiste en cortar la entrada de agua y dejar que el suelo llegue a secarse en mayor o menor grado, lo que se realiza desde finales del ahijado hasta el comienzo de la formación de la panícula, a finales de junio y julio, pues si se hace en el ahijado se disminuye éste.
Los fines perseguidos con la seca son controlar el desarrollo vegetativo cuando éste es necesario, evitando riesgos de encame, y preparar la planta para el período de fructificación, así como es una forma de defenderse contra las numerosas algas que se crían al amparo de la planta de arroz, que dificultan la circulación del agua y llegan a molestar a la planta.
La seca se suele aprovechar para la aplicación de los herbicidas de contacto, que precisan mojar a la planta, ya que al mismo tiempo la seca provoca una eclosión de malas hierbas que se encontraban frenadas por la lámina de agua.
Fuente: http://canales.hoy.es/canalagro/datos/herbaceos/cereales/arroz2.htm
Juan Gonzalo Angel Restrepo
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