Cómo se reproducen las dalias, consejos y recomendaciones

¿Qué son las babosas?

Las babosas son un grupo de animales que pertenecen al filo Mollusca, específicamente a la clase gasterópoda que carece de concha externa protectora. Tienen muchas similitudes con los caracoles, dado que integran la misma clase. Prácticamente la única diferencia entre ellos es la presencia de concha en los caracoles y la ausencia de esta en las babosas.

De acuerdo a los registros fósiles, estos animales aparecieron en el período Cámbrico de la Era Paleozoica y han logrado sobreponerse y sobrevivir a los diferentes cambios que ha experimentado el planeta desde entonces.

Estos animales ocasionalmente pueden ser considerados plagas en los cultivos, aunque en la mayoría de los casos son totalmente inofensivos. Son animales de hábitos nocturnos debido a que son muy sensibles al sol.

Características de las babosas

Las babosas son animales que se consideran eucariotas pluricelulares, ya que están conformados por diversos tipos de células, cada una especializada en funciones específicas. Así mismo, su ADN se encuentra empaquetado dentro de una estructura denominada núcleo celular, formando a los cromosomas.

Durante su desarrollo embrionario, presentan las tres capas germinales que posteriormente darán origen a los diferentes tejidos del animal adulto. También son celomados y protostomados.

Igualmente, las babosas, como muchas especies de caracoles, sintetizan una especie de sustancia pegajosa que tiene como función lubricar el sustrato para que la babosa pueda deslizarse sin problemas sobre él. Esta sustancia también cumple una función importante durante el proceso de reproducción.

Siguiendo con la reproducción, esta es de tipo sexual, a pesar de que las babosas son hermafroditas. La fecundación es interna, generalmente con ayuda del espermatóforo. Son ovíparos y su desarrollo es directo.

Taxonomía

La clasificación taxonómica de las babosas es la siguiente:

-Dominio: Eukarya

-Reino: Animalia

-Filo: Mollusca

-Clase: Gastropoda

-Subclase: Orthogastropoda

-Superorden: Heterobranchia

-Orden: Pulmonata

-Suborden: Eupulmonata

-Infraorden: Stylommatophora

Morfología de las babosas

El cuerpo de las babosas es alargado y de forma cilíndrica. Su apariencia es brillante y presenta en la superficie de su cuerpo una serie de relieves o marcas que pueden resultar características y particulares para algunas especies.

Presenta un extremo cefálico o cabeza y un extremo posterior o cola. En la cabeza presenta unas prolongaciones similares a tentáculos, los cuales tienen función sensorial. Un par se especializa en percibir estímulos luminosos, en tanto que el otro par capta estímulos referentes a olores.

Es importante destacar que el animal tiene la capacidad de retraer y esconder esas antenas si se siente en peligro.

Estos animales carecen de concha externa, algo que los diferencia notablemente de los caracoles. Sin embargo, hay algunas especies que tienen una concha interna.

Así mismo, presentan una estructura que parece una bolsa y se conoce con el nombre de manto. Dicha estructura es de vital importancia para el animal, ya que dentro de ella se encuentran contenidos sus órganos internos.

En la superficie lateral derecha del animal se aprecia un pequeño orificio, el cual se conoce como neumostoma que cumple funciones referentes a la respiración.

Finalmente, en su superficie ventral presenta el pie, el cual es común en todos los gasterópodos. Este es muy importante, ya que es el que le permite al animal desplazarse por el sustrato. Debido a que su función es esta, está constituido por músculos que le ayudan a cumplir su función.

Hábitat y distribución

Desde el punto de vista geográfico, las babosas se encuentran ampliamente distribuidas por todo el globo terráqueo. Desde que aparecieron hace miles de años, han logrado conquistar diversos hábitats, incluyendo los ecosistemas marinos.

No habitan un ecosistema específico, sino que están distribuidas en diversos tipos de hábitats. Las únicas zonas del planeta en las cuales es poco probable conseguir babosas es en las que se encuentran más cercanas a los polos, ya que las condiciones climáticas hacen virtualmente imposible que estén tipo de animales puedan prosperar allí.

Ahora bien, en los ecosistemas en los que se encuentran, las babosas generalmente están en lugares oscuros y húmedos, como por ejemplo debajo de rocas o de hojas. En las casas, estas se encuentran en aquellos lugares a los cuales no llega la luz solar.

Debido a la constitución de su cuerpo, las babosas son particularmente sensibles a la luz solar y a las altas temperaturas, razón por la cual son totalmente inactivas en el día y suelen salir de sus guaridas en horas de la noche, principalmente para alimentarse.

Reproducción de las babosas

Las babosas son animales hermafroditas, lo que quiere decir que tienen tanto órganos reproductores masculinos como femeninos. Sin embargo, a pesar de esto, la autofecundación no es algo común en estos animales. En este sentido, las babosas son animales que se reproducen de forma sexual.

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Curiosamente, los órganos reproductores no se desarrollan de manera simultánea, sino que primero aparecen los órganos reproductores masculinos para posteriormente dar lugar al surgimiento de los órganos sexuales femeninos. Este proceso es mediado a través de una compleja señalización hormonal.

Rituales de cortejo y apareamiento

El proceso de apareamiento de las babosas es bastante complejo e interesante. Tal como ocurre en muchas de las especies del reino animal, antes de aparearse propiamente, las babosas ejecutan una serie de acciones que en su conjunto conforman su ritual de cortejo.

Feromonas: señales químicas

En primer lugar, las feromonas tienen un papel protagónico en estos rituales, ya que son las que le indican que un individuo se encuentra listo para reproducirse. Las feromonas son unas sustancias químicas que el animal libera conjuntamente con la baba que va dejando cuando se desplaza por el sustrato.

Tienen la propiedad de ejercer sobre un individuo de la misma especie una atracción que prácticamente es irresistible y además desencadena en estos una serie de cambios que los predisponen al acto reproductivo.

“Dardo del amor”

Otro de los rituales de apareamiento que pueden observarse en algunas especies de babosas está muy relacionado con uno que se observa en los caracoles y es el llamado “dardo del amor”. Cuando dos babosas se encuentran y están preparadas para aparearse, una de ellas le dispara a la otra una estructura similar a un dardo que está constituido por carbonato de calcio y además contiene una serie de hormonas que juegan un papel muy importante en el proceso de reproducción.

Pues bien, ese “dardo” los mantiene unidos mientras ocurre el proceso. Aunque esto no ocurre en todas las especies de babosas, es un ritual bastante llamativo que ha sido ampliamente estudiado por los especialistas.

Sin embargo, en ocasiones este ritual acaba con resultados fatales, ya que el dardo puede llegar a perforar órganos vitales del animal e incluso matarlo. En el siguiente video se puede observar a dos babosas leopardo apareándose:

Fecundación

La fecundación en las babosas es interna. Esto implica que de una u otra forma el esperma debe ser depositado en el interior del cuerpo del animal. Para lograr esto, las babosas cuentan con un órgano copulador que cumple dicha función.

Una vez que han sido superados los rituales de apareamiento, ambas babosas se preparan para establecer el contacto físico y que ocurra la fecundación. Existe diversidad de mecanismos a través de los cuales esto se logra y estos van a depender de cada especie.

Lo que generalmente ocurre es que las babosas entrelazan sus cuerpos, así como también sus órganos reproductores. Posteriormente realizan el intercambio de esperma, el cual se encuentra contenido en un espermatóforo. Este es una estructura dentro de la cual se encuentra protegido el esperma.

Una vez en el interior del cuerpo de la babosa que recibe al espermatóforo, los óvulos son fecundados.

Ahora bien, las babosas son animales ovíparos, es decir, se reproducen mediante huevos. Sin embargo, los huevos no son puestos inmediatamente después de que ocurre la fecundación, sino que puede haber un periodo de espera entre la fecundación y la puesta. De forma general, este periodo de espera puede incluso ser de varias semanas.

Huevos y nacimiento

Las babosas depositan los huevos en agujeros que ellas mismas han cavado en el suelo. Esto con la finalidad de mantenerlos protegidos de cualquier amenaza como por ejemplo un depredador.

Los huevos suelen ser pequeños y redondos, de color variable, dependiendo de la especie. Su rango de color va desde el amarillo hasta incluso ser transparentes.

El período de incubación va a depender de diversos factores como la especie y las condiciones climáticas. Sin embargo, este último factor es el más determinante. La temperatura es clave y, mientras más alta sea esta, más rápido los huevos estarán listos para eclosionar.

En condiciones en las que los niveles de temperatura se encuentran por debajo de 6 grados, los embriones pueden tardar hasta más de tres meses en estar completamente desarrollados.

Cuando el embrión ya se encuentra completamente desarrollado, los huevos eclosionan y de ellos salen unas babosas miniatura que miden unos pocos milímetros, pero que en forma y apariencia se asemejan a las babosas adultas.

Alimentación de las babosas

La dieta de las babosas es muy variada. Por supuesto que esta depende del hábitat en que se encuentre el animal y de la disponibilidad de alimento que haya allí.

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En este sentido hay algunas que son herbívoras y otras carnívoras, así como también las hay detritívoras y omnívoras.

La mayoría de las babosas son herbívoras. Se alimentan principalmente de hojas y pequeñas plantas. Aquellas que son carnívoras no son depredadoras ni mucho menos, sino que se alimentan de restos de animales.

En el caso de las babosas que son omnívoras, se alimentan tanto de plantas como de restos de animales. Estas son versátiles, ya que pueden adaptarse perfectamente a cualquier ambiente tomando en cuenta el tipo de alimento que este pueda ofrecer.

Es importante destacar que la rádula es una estructura que contribuye a facilitar en gran medida la obtención de alimentos, ya que permite que la babosa pueda incluso raspar restos de algas o plantas que se encuentren adheridas a sustratos como rocas.

Comportamiento

Las babosas son animales que presentan un patrón de comportamiento similar, sin importar la especie.

Estos animales tienden a permanecer durante el día tranquilos, prácticamente inmóviles en sus guaridas. Solo salen en las noches, cuando el calor producto de la luz solar ha disminuido.

Estos animales tampoco son vistos como agresivos, ya que no suelen atacar a otros animales. Generalmente, las babosas pasan la mayor parte del tiempo alimentándose. Pueden llegar a comer un poco más de la mitad de su peso de una sola vez.

Especies de babosas destacadas

Limacus flavus

Es conocida comúnmente como la babosa amarilla. Puede llegar a medir hasta 10 cm. Como puede inferirse por su nombre, su cuerpo presenta un característico color amarillo y está remarcado por manchas grises.

Es oriunda del continente europeo, siendo particularmente abundante en Inglaterra. Sin embargo, también puede encontrarse en América, producto de una introducción accidental. Se encuentra generalmente en las áreas oscuras de casas y otras edificaciones.

Philomycus carolinianus

Presentan un cuerpo alargado, de aproximadamente 5 cm de longitud. Su color es de un gris veteado, con unas manchas características de color marrón. Una de sus características más representativas es que, cuando se irrita, secreta una sustancia conocida como limo amargo.

Esta especie de babosa se circunscribe al área de América del Norte que se extiende desde Ontario (Canadá), hasta el estado de Florida. Se alimenta principalmente de restos de hongos y de líquenes.

Geomalacus maculosus

Esta es una especie de babosa endémica de la Península Ibérica, aunque también se han detectado ejemplares en el área de Irlanda.

Puede medir hasta 13 cm y presenta una concha interna. Su cuerpo presenta una coloración oscura que puede ir desde el negro hasta el marrón oscuro, pasando incluso por el gris. Independientemente del color, estas babosas presentan unos puntos blancos en su superficie, lo que permite distinguirlas inequívocamente.

Limax maximus

Se conoce como babosa gigante de jardín o babosa leopardo. Es bastante grande, llegando a medir incluso un poco más de 15 cm.

Su cuerpo presenta una coloración amarillenta ocre y un patrón de manchas de color negro, similar a las manchas de los leopardos.

Presenta unos tentáculos muy bien desarrollados que no son del mismo color del cuerpo, sino que tienen un tinte marrón rojizo. Es frecuente encontrarla en asentamientos humanos, principalmente en las zonas oscuras de los hogares.

Arion ater

Es conocida como la babosa común y se encuentra principalmente en el continente europeo y en0 la zona norte del océano Pacífico. Es omnívora, alimentándose de plantas y de algunos animales pequeños como ciertos gusanos o insectos.

Además, puede adaptarse a cualquier hábitat y a su disponibilidad de alimento, ya que incluso puede alimentarse de materia orgánica en descomposición.

Referencias

  1. Borredá, V. y Martínez, A. (2014). Babosas terrestres (Mollusca, Gastropoda) de la región de Murcia. Arxius de Miscellania Zoológica. 12

  2. Borredá V. y Martínez, A. (2019) Las babosas (Mollusca, Gastropoda) de Teruel (Aragón, España) y el Rincón de Ademuz (Valencia, España). Arxius de Miscellania Zoológica. 17

  3. Brusca, R. C. & Brusca, G. J., (2005). Invertebrados, 2ª edición. McGraw-Hill-Interamericana, Madrid

  4. Cuezzo, M. (2009). Mollusca: Gastropoda. Capítulo del libro: Macroinvertebrados bentónicos Sudamericanos. Fundación Miguel Lillo.

  5. Curtis, H., Barnes, S., Schneck, A. y Massarini, A. (2008). Biología. Editorial Médica Panamericana. 7° edición.

  6. Hickman, C. P., Roberts, L. S., Larson, A., Ober, W. C., & Garrison, C. (2001). Integrated principles of zoology (Vol. 15). McGraw-Hill.


Reproducción de las babosas CN8 03


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