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O arroz é considerado o produto de maior importância econômica em muitos países em desenvolvimento, constituindo-se alimento básico para cerca de 2,4 bilhões de pessoas. É uma cultura que apresenta grande capacidade de se adaptar a diferentes condições de solo e clima. Cultivado e consumido em todos os continentes, o arroz se destaca pela produção e área de cultivo, desempenhando papel estratégico tanto em nível econômico quanto social para os povos das nações mais populosas da Ásia, África e América Latina. Comparado com as demais culturas, o arroz se destaca em segundo lugar em extensão de área cultivada e é superado apenas pelo trigo. 

Ecossistemas

São considerados dois grandes ecossistemas para a cultura, que são o de várzeas e o de terras altas, englobando todos os sistemas de cultivo de arroz no país, sendo os principais o irrigado por inundação e o de terras altas. Esse último é caracterizado pela condição aeróbica de desenvolvimento da raiz da planta, ao passo que, sob condições de solo inundado, a consequente criação de uma condição anaeróbica implica uma série de transformações que influenciam não só o desenvolvimento da planta de arroz como também a absorção de nutrientes e o manejo do solo.

Ecossistema várzeas

No Brasil, a maior parcela da produção de arroz do país é proveniente do ecossistema várzeas, onde a orizicultura irrigada é responsável por 75% da produção nacional, sendo considerada um estabilizador da safra nacional, uma vez que não é tão dependente das condições climáticas como no cultivo de sequeiro.
Na região subtropical do Brasil, na qual se localizam os estados do Rio Grande do Sul e Santa Catarina, nas últimas safras, foram cultivados cerca de um milhão e trezentos mil hectares de arroz irrigado, por ano. Esses dois estados contribuíram com mais de 63% para a formação do estoque nacional de arroz, algo ao redor de 12,5 milhões de toneladas.

A orizicultura gaúcha caracteriza-se pela predominância do cultivo irrigado extensivo, dentro de um sistema empresarial, exercido principalmente por grandes e médios produtores, onde é tradicionalmente conduzida em rotação com pastagem. Além do sistema tradicional de cultivo, são empregados o cultivo mínimo, o plantio direto e o pré-germinado. No Rio Grande do Sul, o arroz irrigado é cultivado nas seguintes regiões: Fronteira Oeste, Depressão Central (Figura 1), Campanha, Sul, Costa Externa da Lagoa dos Patos e Costa Interna da Lagoa dos Patos.

 Foto: José Francisco da Silva Martins
Figura 1. Vista geral de lavouras de arroz irrigado na região da Depressão Central do Estado do Rio Grande do Sul, Município de Agudo.

O cultivo no Estado de Santa Catarina concentra-se no baixo e médio vale do Itajaí e no litoral norte e ocupa o segundo lugar na produção de arroz irrigado. Contrária à orizicultura gaúcha, a catarinense caracteriza-se pela presença de pequenas propriedades e pelo sistema de plantio com sementes pré-germinadas, 98%, que apresenta como vantagens: permite o preparo do solo e a semeadura mesmo em dias chuvosos; controle do arroz vermelho; menor requerimento de herbicidas devido ao melhor controle das plantas daninhas; maior eficiência no uso de máquinas; e redução dos tratos culturais pela sistematização e nivelamento do solo.

Na região tropical (Figura 2), a área cultivada com arroz irrigado é ao redor de 13% apenas, o que proporciona cerca de 11% da produção total brasileira nesse ecossistema. A planície sedimentar da Bacia do Araguaia, no Tocantins, ocupa cerca de 1,2 milhão de hectares. O vale do Araguaia constitui-se em uma das regiões mais promissoras para a expansão da orizicultura brasileira, com condições para atendimento do mercado das Regiões Norte, Nordeste, Centro-Oeste e Sudeste. O cultivo da soca tem se mostrado como uma das alternativas viáveis para aumentar a produtividade de grãos na região tropical. Nos perímetros irrigados da Região Nordeste são empregados os sistemas de plantio com semente seca, pré-germinada e o transplantio (Figura 3).

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 Foto: Alberto Baêta dos Santos 

Figura 2. Cultivo de arroz irrigado na região tropical, município de Lagoa da Confusão, no Tocantins.

   Foto: Alberto Baêta dos Santos
Figura 3. Cultivo de arroz irrigado por transplantio na vazante do Açude de Orós, no Ceará.

 

ECOSSISTEMA TERRAS ALTAS

No sistema de terras altas, o arroz pode ser cultivado com irrigação suplementar por aspersão (Figura 4) ou sem irrigação (Figura 5), ou seja, a disponibilidade de água para a cultura é totalmente dependente da ocorrência de chuva. O sistema de cultivo de arroz com irrigação por aspersão caracteriza-se pelo intenso uso do solo, com rotação de culturas e elevado uso de tecnologia. Os plantios feitos na estação chuvosa, durante os meses de outubro a maio, fazem uso da irrigação de forma suplementar. No início do período “das águas”, a ocorrência de chuva é incerta e, em janeiro e fevereiro, podem  acontecer períodos de estiagem, denominados veranicos.

 

 Foto: Sebastião Araújo  Figura 4. Cultivo de arroz de terras altas com irrigação por aspersão.

 

Foto: Emílio da Maia de Castro  Figura 5. Cultivo de arroz de sequeiro sem irrigação. 
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Siembra y Producción de Arroz Orgánico – TvAgro por Juan Gonzalo Angel


Twitter @juangangel
Programa: ARROZ ORGANICO.mp4
El terreno debe nivelarse muy bien, con pendientes que no deben sobrepasar el uno por mil, e incluso es preferible nivelar a cero, lo que permite hacer tablas hasta de 15 ha.
Al final del invierno se realiza la labor de alzar con el arado de vertedera o con cultivador de ganchos. Con el fin de dejar el terreno lo suficientemente disgregado puede ser necesario dar dos pases dobles cruzados de escarificador. Según algunos agricultores, no conviene dar la labor de fangueo, porque en la siembra directa parece que se dificulta la nascencia, aunque se va imponiendo, como más práctico, en la mayoría de los casos, dar un ligero pase de fangueo. Este pase se da con tractor provisto de ruedas de jaula, sin dar solape entre las pasadas, como se hacía anteriormente.

5. SIEMBRA
Puede realizarse la siembra a voleo, a mano, con máquina o por avión. La siembra debe hacerse cuando el agua se encuentra clara y se hayan depositado los lodos en el fondo.
La cantidad de semilla empleada debe dar lugar a un cierto número de tallos/m2, después del ahijamiento, que sea el óptimo productivo para cada variedad, y que produzcan espigas que maduren lo más uniformemente posible. Para las variedades de panícula corta a densa y tallo más bien grueso el número de tallos/m2 más conveniente puede cifrarse en 250300 mientras que en variedades de panícula larga y abierta, de tallo fino, este número debe estar comprendido entre 300350 tallos/ m2.
El mayor número de tallos principales produce una mayor sensibilidad al encamado, pero asegura una maduración más homogénea de las espigas. Las variedades de mucho ahijamiento, como la Bahía, dan lugar a granos de maduración escalonada.
En todo caso siempre es aconsejable aumentar algo la dosis de semilla, especialmente en siembras tempranas y con variedades de gran ahijamiento.
La dosis media de siembra sería de 140180 kg de semilla por ha.
La siembra debe hacerse con el terreno inundado con unos 5 cm de altura. Inmediatamente después de la siembra, sin nacer el arroz, se suele aumentar el nivel de de agua a 10 ó 15 cm, lo que perjudica el desarrollo del Panicum. Esta subida del nivel le va mal al arroz, porque al nacer se ahíla, pudiendo incluso perderse parcelas enteras.
En la siembra del arroz, éste no se tapa nada. Las máquinas llevan tubos que pueden ir por encima del nivel del agua. Cuando la siembra se hace con avión, éste no debe volar muy alto, pues en dicho caso penetra demasiado la semilla y no nace. El avión debe sembrar cuando no hay viento.

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6. LABORES CULTURALES
Una vez implantado el cultivo, las labores a realizar se redicen al riego y a la aplicación de herbicidas y pesticidas en su caso.
En el riego hay que cuidar que el nivel del agua tenga la altura debida en relación con el desarrollo de la planta. En los primeros días, el nivel ha de ser alto, para proteger del frío a la plántula, entorpecer el desarrollo de las malas hierbas, impedir que el movimiento superficial del agua por el viento arranque a las jóvenes plantitas, aún no arraigadas, y si se usan determinados herbicidas, impedir su degradación.
Según la planta crece conviene rebajar estos niveles para permitir un mejor desarrollo y respiración de las hojas, que deben “puntear” por encima del agua.
Una vez implantado el cultivo se mantiene el nivel de agua con ligeras variaciones, siendo conveniente la renovación de la misma para conseguir la mejor oxigenación y temperatura.
Debe resaltarse la práctica de la seca, que tiene notable influencia en los resultados de la cosecha. La operación consiste en cortar la entrada de agua y dejar que el suelo llegue a secarse en mayor o menor grado, lo que se realiza desde finales del ahijado hasta el comienzo de la formación de la panícula, a finales de junio y julio, pues si se hace en el ahijado se disminuye éste.
Los fines perseguidos con la seca son controlar el desarrollo vegetativo cuando éste es necesario, evitando riesgos de encame, y preparar la planta para el período de fructificación, así como es una forma de defenderse contra las numerosas algas que se crían al amparo de la planta de arroz, que dificultan la circulación del agua y llegan a molestar a la planta.
La seca se suele aprovechar para la aplicación de los herbicidas de contacto, que precisan mojar a la planta, ya que al mismo tiempo la seca provoca una eclosión de malas hierbas que se encontraban frenadas por la lámina de agua.
Fuente: http://canales.hoy.es/canalagro/datos/herbaceos/cereales/arroz2.htm
Juan Gonzalo Angel Restrepo
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